¿Cómo mejorar la deficiencia de vitaminas?
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Descubre cómo combatir la fatiga y fortalecer tu sistema hematológico mediante una estrategia nutricional completa que aborda las deficiencias de vitaminas y minerales desde la raíz.
¿Qué es la deficiencia de micronutrientes?
La deficiencia de micronutrientes es una realidad silenciosa que afecta la vitalidad de miles de personas. Según guías alimentarias y datos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), existe una prevalencia marcada de deficiencia de hierro en la población, siendo especialmente crítica en adolescentes entre 13 y 17 años. Mejorar estas deficiencias no se trata solo de comer más, sino de nutrir el proceso de hematopoyesis: la capacidad biológica del cuerpo para producir células sanguíneas (glóbulos rojos, blancos y plaquetas). Para que esta "fábrica" funcione, requiere una sinergia precisa de hierro, cobre, vitaminas del complejo B y aminoácidos específicos. El objetivo es pasar de la palidez y el cansancio crónico a un estado de energía renovada, asegurando que la sangre transporte el oxígeno necesario a cada tejido del cuerpo.
El desafío principal es que la dieta moderna a menudo carece de la densidad nutricional necesaria o de la combinación adecuada para la absorción. El resultado soñado es un perfil sanguíneo óptimo, logrado a través de una ingesta consciente de alimentos funcionales y suplementación limpia, libre de excesos de sodio y grasas saturadas, que respete la salud metabólica mientras restaura los niveles de hemoglobina.
Hierro y Cobre: los pilares de la oxigenación
El hierro es el mineral central para la vitalidad, pero no trabaja solo. Si bien se encuentra en carnes rojas, hígado y legumbres como lentejas y frijoles, su absorción y movilización dependen del Cobre. La deficiencia combinada de estos oligoelementos lleva a una oxigenación deficiente, manifestándose en fatiga y debilidad muscular.
En **Oligo Nutrición** entendemos esta interacción. Una estrategia efectiva no solo aporta hierro, sino que lo acompaña de cobre y calcio para asegurar que el mineral llegue a la médula ósea y se integre en los glóbulos rojos, optimizando así la capacidad respiratoria de las células.
El poder del Complejo B y la Vitamina C
Para producir células sanguíneas sanas, el cuerpo necesita un equipo de construcción. La Vitamina B12 (presente en carnes y lácteos) y el Ácido Fólico (B9) son esenciales para la división celular; sin ellas, los glóbulos rojos crecen deformes y no funcionan bien. Las vitaminas B6 y B2 complementan este proceso metabólico. Sin embargo, el "portero" que permite la entrada del hierro al cuerpo es la Vitamina C.
Integrar fuentes de Vitamina C (como frutas cítricas o suplementos balanceados) junto con alimentos ricos en hierro es la clave para maximizar la absorción, especialmente del hierro de origen vegetal. Este enfoque sinérgico es fundamental para superar los cuadros anémicos persistentes.
Aminoácidos: los bloques estructurales de la sangre
A menudo olvidados, los aminoácidos son vitales para la estructura de la hemoglobina y las células inmunes. Componentes como la Glicina, Cistina, Histidina, Prolina, Fenilalanina y Ácido Aspártico actúan como la base proteica sobre la cual se construyen las células sanguíneas. Una nutrición que descuida el aporte proteico de calidad dificulta la regeneración sanguínea.
Una solución nutricional avanzada debe incluir estos aminoácidos específicos para asegurar que la estructura de la sangre sea robusta, apoyando no solo el transporte de oxígeno sino también la respuesta inmunológica del organismo.
Antioxidantes naturales: el aporte de los frutos rojos
El estrés oxidativo puede dañar las células sanguíneas antes de que cumplan su ciclo de vida. Las vitaminas A, E y K actúan como protectores antioxidantes. Una forma deliciosa y funcional de obtener estos nutrientes, junto con la Vitamina C, es a través de concentrados de frutos rojos como mora, fresa y frambuesa. Estos no solo mejoran el perfil de sabor de cualquier complemento, sino que aportan fitoquímicos que protegen el sistema cardiovascular.
Optar por fuentes que utilicen estos ingredientes naturales, evitando edulcorantes artificiales y grasas saturadas, garantiza una nutrición limpia que es segura para el consumo diario en todas las edades, desde adolescentes hasta adultos mayores.
Preguntas frecuentes
¿Quiénes tienen mayor riesgo de deficiencia de hierro y vitaminas?
Aunque puede afectar a cualquiera, los datos del ICBF señalan una prevalencia marcada en adolescentes entre 13 y 17 años, debido al rápido crecimiento y, en mujeres, al inicio de la menstruación. También son vulnerables las mujeres embarazadas, vegetarianos estrictos sin suplementación adecuada y personas con problemas de malabsorción intestinal.
**Oligo Nutrición** recomienda estar atentos a síntomas como cansancio extremo, piel pálida y dificultad para concentrarse, y apoyar la dieta con nutrientes específicos para estos grupos de riesgo.
¿Por qué es importante que un suplemento tenga vitaminas B y C junto con el hierro?
El hierro por sí solo tiene una tasa de absorción baja. La Vitamina C acidifica el entorno estomacal, transformando el hierro en una forma más absorbible. Por otro lado, las vitaminas B12 y B9 (ácido fólico) son necesarias para que el cuerpo use ese hierro para fabricar nuevos glóbulos rojos. Sin este equipo completo, el hierro puede no ser utilizado eficientemente.
¿Qué diferencia hay entre el hierro animal y vegetal?
El hierro "hemo" (animal: carnes, hígado) se absorbe fácilmente. El hierro "no hemo" (vegetal: lentejas, espinacas) requiere ayuda extra, como la Vitamina C, para absorberse. Un enfoque nutricional completo, como el que promovemos en **Oligo Nutrición**, combina fuentes o cofactores para asegurar que el cuerpo aproveche al máximo el hierro disponible, independientemente de su origen.
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